Había una vez, hace mucho tiempo, un hombre bueno llamado Noé. Noé vivía en un mundo lleno de gente, pero no todos eran amables. Dios miró a la Tierra y se puso triste porque la gente no estaba haciendo lo correcto. Pero cuando vio a Noé, sonrió. "¡Él es un buen hombre!", pensó.
Un día, Dios le habló a Noé. "Noé, tengo un gran plan. Voy a enviar mucha lluvia para limpiar la Tierra. Pero tú y tu familia estarán a salvo. Necesito que construyas un gran barco llamado arca".
Noé se puso muy contento y dijo: "¡Sí, Señor! Haré lo que me pidas". Así que comenzó a trabajar. ¡Era un barco enorme! Tan grande como un edificio de tres pisos. Noé y su familia trabajaron día y noche, martillando y cortando madera.
Dios también le dijo a Noé: "Necesito que traigas dos animales de cada tipo al arca. Un par de leones, un par de jirafas, un par de elefantes, y hasta dos pequeños ratones". Noé pensó que era una gran idea. ¡Sería como tener un zoológico en su barco!
Así que Noé fue al bosque y a la selva, llamando a los animales. "¡Vengan, amigos! ¡Es hora de subir al arca!" Los animales llegaron saltando, corriendo y volando. ¡Era un gran espectáculo! Todos estaban emocionados.
Noé también reunió mucha comida para todos. Tenía semillas para los pájaros, pasto para los caballos y muchas frutas para todos. Cuando todo estuvo listo, Noé miró a su familia y dijo: "Es hora de entrar al arca".
Días después, comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia. ¡Plic, plac! Las gotas caían del cielo como pequeños tamborcitos. Y luego, la lluvia se hizo más fuerte. ¡Cuarenta días lloviendo sin parar!
Pero Noé y los animales estaban seguros y secos dentro del arca. Ellos jugaban, comían y contaban historias mientras afuera el agua subía.
Finalmente, después de muchos días, la lluvia paró. El sol salió y el arcoíris brilló en el cielo. Dios había mantenido a Noé y a los animales a salvo.
Cuando el agua se secó, Noé abrió la puerta del arca y todos los animales salieron felices. Era un nuevo comienzo para la Tierra, y Noé sonrió al ver que todo estaba bien.
Y así, gracias a Noé, el mundo volvió a llenarse de amor y alegría. Y cada vez que veían un arcoíris en el cielo, recordaban la gran aventura del arca.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Génesis 6:1–7:5
