Dios paseaba al aire libre y llamó:
—¿Dónde estás?
Adán respondió con miedo:
—Oí tu voz y me escondí porque tenía miedo.
Dios preguntó:
—¿Comiste del árbol del que te dije que no comieras?
Adán dijo:
—La mujer me dio del fruto, y yo comí.
Luego Dios habló con Eva:
—¿Qué hiciste?
Ella contestó:
—La serpiente me engañó, y yo comí.
Dios le habló a la serpiente:
—Por hacer esto, siempre te arrastrarás en la tierra. Pelearás con la mujer y su hijo. Él te herirá, y tú le morderás el talón.
Y a Eva le dijo:
—Tendrás hijos, pero te dolerá cuando los tengas.
A Adán también le habló:
—Ahora tendrás que trabajar mucho para conseguir comida. La tierra se volverá dura y difícil. Fuiste hecho del polvo y regresarás al polvo.
Entonces, Dios los sacó del Huerto, para que aprendieran a vivir en el mundo, siempre recordando que deben escuchar a Dios y hacer lo correcto.
Así, niños, este cuento nos enseña que Dios nos ama y quiere que hagamos lo bueno, porque cuando escuchamos, estamos más cerca de Él.
