En una tierra antigua, vivía un joven llamado José. Su padre, Jacob, lo amaba muchísimo y le regaló una túnica de colores brillantes. ¡Era tan hermosa! Pero esto hizo que los diez hermanos mayores de José sintieran una envidia punzante. Un día, José compartió dos sueños. En el primero, los haces de trigo de sus hermanos se inclinaban ante el suyo. En el segundo, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él. Sus hermanos, especialmente Zev, se enfurecieron. "¿Crees que vamos a arrodillarnos ante ti?", se burlaron. Los hermanos, llenos de celos, planearon deshacerse de él. Lo agarraron, le quitaron su túnica especial y lo arrojaron a un pozo seco. Luego, lo vendieron a unos mercaderes que se dirigían a Egipto. José sintió miedo, pero se dijo: "Debo ser fuerte. Debo perseverar". En Egipto, José trabajó duro. Pero la vida no fue fácil. Fue acusado injustamente y terminó en la prisión real. Estuvo encarcelado por mucho, mucho tiempo. Aun así, José mantuvo su fe...