Había una vez, en un pueblo llamado Sodoma, un hombre muy bueno llamado Lot. Lot vivía con su esposa y sus hijas. Pero el pueblo de Sodoma no era un lugar feliz. Muchas personas hacían cosas malas y no cuidaban a los demás.
Un día, Dios habló con Abraham, un hombre sabio, y le dijo que enviarían a unos ángeles para cuidar que todo estuviera bien. Los ángeles fueron al pueblo y encontraron a Lot sentado en la puerta de Sodoma.
Los ángeles le dijeron a Lot:
—Debes salir de aquí rápido con tu familia. La ciudad va a tener que cambiar, y es peligroso quedarse.
Lot no quería irse, pero cuando los ángeles lo tomaron de la mano, corrieron juntos para salvar a su familia. Les dijeron:
—Corre, corre hacia las montañas y no mires hacia atrás.
Mientras tanto, Dios comenzó a hacer llover fuego desde el cielo. Era un fuego especial que ayudaba a limpiar el lugar de cosas malas. Todo el pueblo se llenó de humo y brillaban las estrellas.
Pero la esposa de Lot miró hacia la ciudad y, por no seguir las indicaciones, se convirtió en un pilar de sal.
Lot y sus hijas siguieron corriendo hasta llegar a un lugar seguro, donde comenzaron una nueva vida llena de esperanza.
Fin
Esta historia nos enseña que, cuando alguien nos cuida y nos da consejos para estar seguros, es importante escucharlos y confiar. Así podemos vivir felices y protegidos.
